El jueves de la última semana de agosto, Leo me pregunta cuándo va a conocer a Mateo.
Estamos en la cocina. Las nueve de la noche. Los niños vuelven a Diego mañana. Leo terminó los deberes de las últimas semanas de verano que el colegio mandó para el mes de agosto y ahora tiene el cuaderno azul abierto en la mesa aunque no está dibujando. Solo lo tiene abierto.
—No lo sé todavía —digo.
—¿Es complicado?
—Sí.
—¿Por qué?
—Porque primero papá y yo tenemos que hablar más de algunas cosas. Y luego ha