El jueves Leo pide el cuaderno marrón antes de cenar.
Está en la estantería donde lo dejó hace dos semanas. Lo coge él mismo, lo lleva al sofá, lo abre en la página donde está el dibujo del edificio con tres paredes buenas y una cuarta en construcción. La palabra aún no.
Lo mira durante un rato.
Luego coge el lápiz y dibuja en la página siguiente.
No me dice qué dibuja. No me lo enseña cuando termina. Solo cierra el cuaderno y lo deja en la mesita del sofá con la concentración quieta de quien h