Agosto llega sin avisar.
Así llega agosto en Madrid: un lunes de julio todavía hay una ciudad normal y el martes siguiente la ciudad es otra. Queda la gente que se queda, los que trabajan todo el año sin parada, los que no tienen a dónde ir, los turistas que llenan los sitios que los locales vaciaron. El ritmo cambia. El calor se asienta como inquilino fijo. Las persianas bajan antes.
El proyecto sigue.
El consorcio tiene su propio calendario de agosto. Los que trabajan en el sector de rehabili