POV: Camila
El piso de Lorena huele a café recién hecho y a algo más difícil de nombrar. Algo que tiene la temperatura específica de cuatro personas que raramente han estado en el mismo sitio y que ahora lo están porque la situación no dejó otra opción.
Llego la última.
La puerta está entreabierta. Lorena me espera en el umbral con una taza en la mano y una expresión que dice ya estamos todos sin usar palabras. Me hace un gesto. Entro.
Diego está de pie junto a la ventana que da al patio interio