Isabella no pudo soportarlo más, salió de ahí con rapidez, con los ojos enrojecidos y el corazón latiendo con violencia.
El aire frío de la madrugada le golpeó el rostro, pero ni siquiera eso la hizo detenerse.
Necesitaba escapar de ese ambiente cargado, de esas miradas que la asfixiaban, de la verdad que recién se había revelado ante sus ojos.
Dentro aún resonaba la voz de Kaen, ese Alfa dominante que decía proteger a Ruby, aunque en su interior Isabella sentía que todo eran excusas.
—¿Sabes qu