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La música sonaba fuerte, las copas chocaban unas contra otras y las risas llenaban cada rincón del elegante bar donde, Alma Salazar. Estaba celebrando su despedida de soltera. Sus amigas bailaban a su alrededor mientras una de ellas le colocaba un velo blanco... qué absurdo una banda que decía "futura señora Méndez"
Pero Alma apenas podía mantenerse de pie por tantas copas de champán.
Para ella aquella noche todo estaba saliendo a la perfección según lo planeado. En dos días se casaría con Víctor Méndez.
Un hombre con el que llevaba más de cuatro años de relación y, hacia apenas un año atrás, que por fin, él se había decidido a pedirle matrimonio. Para ella es el hombre perfecto. Guapo, educado, exitoso. Y ella está locamente enamorada de él.
Una última copa --gritó una de mis amigas.
Alma levantó su vaso entre carcajadas completamente mareada.
Y lo mejor de la noche acababa de empezar, sus amigas contrataron un par de strippers. Enseguida uno de ellos la atrapó la sentó en una silla un par de chicos comenzaron a bailar alrededor de ella, con esos movimientos sexis, qué hacen que hasta la mujer más pura pierda la conciencia.
Y sí, así estaba Alma, a punto de perder la conciencia. Pero no por los strippers, sino, por tanto, champán, nunca en su vida había bebido tanto como esa noche.
Su amiga Paula se acercó --vamos, alma. Otra copa brindemos, esta es tu noche después serás toda una señora casada.
Alma tomó la copa que su amiga le estaba ofreciendo la levantó.
--Salud, amigos.
Su amiga la jaló por la mano y la llevo hasta pista de baile, Alma levantó sus brazos sobre su cabeza al sentir el ritmo vibrar de la música en cada parte de su cuerpo.
Comenzó a moverse lentamente al compás de la música. Sus primeros movimientos fueron suaves, sus caderas se deslizaron de un lado a otro con una sensualidad natural, lenta, provocadora. Cada movimiento estaba perfectamente sincronizado con el ritmo de la música.
Los aplausos y los silbidos comenzaron a escucharse entre la multitud. Su amiga Paula y ella regresaron a la mesa pidieron otra ronda de bebidas, a ellas se nos unieron Carlos, Esteban, Leticia, Sofía y Andrés. Todos ellos sus mejores amigos y compañeros de trabajo.
Continuaron con la celebración entre plática y copas la noche fue avanzando Alma cada vez estaba más ebria. Fue entonces cuando su amiga Paula hizo un comentario.
--Ya viste, a ese hombre de la barra no deja de verte. Está guapo, no crees.
Alma se giro discretamente, y era cierto ahí estaba ese hombre que no dejaba de verla.
--Si, con todas las copas que me he bebido ya todo me parece guapo.
Fue entonces que, Carlos respondió --Sí lo conozco es un poderoso empresario.
Leticia se acercó casi susurrándo --Míralo... no deja de verte.
Y era cierto, ahí estaba ese hombre que no dejaba de mirar a Alma
Y cada vez que podía Alma se giraba para verlo, pero está vez fue diferente. Su mirada se encontró con la de él. --"¿por qué diablos me ve tanto?"--susurro Alma.
Esa noche terminó tan ebria que no supo qué fue lo que pasó. Cuando, despertó. Se sentía tan cómoda, pero algo llamo su atención quiso moverme y no pude alguien la tenía fuertemente atrapada por la cintura, abrió los ojos quedó viendo al hombre.
Era el de la noche anterior, el de la barra --"¡Hay por dios¡" "¿Qué diablos?"
Levantó las sábanas estaba totalmente desnuda, fue entonces que una oleada de recuerdos la golpearon.
Él la sostenía por la cintura, para no caerse, él se acercó a ella, su dedo rozo sus labios, el gesto fue suave.
--pídeme que pare --susurro.
Pero yo negué con la cabeza, no se lo que estaba pensando en ese momento.
<<El primer beso fue cauteloso, tímido, sin embargo, los besos pronto se volvió más intenso, llenos de emociones y deseos contenidos. >>
La distancia se acorto entre nosotros. Sus manos se deslizaron por de bajo de mi vestido, nuestras respiraciones se encontraron. Me condujo hasta la cama. <<Nuestro cuerpos se entrelazaron>>
--¡Ay, por Dios!... --susurré llevándome una mano al rostro, lo empuje para qué me soltará y se apartará, cubrí mi cuerpo con una sábana y salí de la cama --.¿Cómo llegué aquí?
Fue lo único que se me ocurrió preguntarle en esos momentos. Él se levantó de la cama, estaba completamente desnudo, me giré para no verlo, pero me fue imposible. Ese hombre estaba de infarto, un súper cuerpo, músculos muy bien trabajado. Creo que más bien era uno de esos <<Playboy>>
--¿No recuerdas nada de como llegamos aquí?
Yo solo moví la cabeza, en señal de un "<<No>>" recordaba lo que había pasado entre nosotros, no como nos habíamos acercado.
--Bueno me presento soy Héctor Varela. Y tú.
--Que importa como me llame, abusaste mi --le dije mientras buscaba mis ropas, él me respondió con una sonrisa.
--Corrección, señorita la que busco de mi fue, usted.
Abrí los ojos, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, como iba a decir que yo había abusado de él. Él camino hacia mí, me tomo de la mano me entrego unas pastillas.
--Tómatelas. No creo que quieras consecuencias de una noche.Todavía se atrevió a verme un beso en los labios. Después se dio media vuelta saliendo de la habitación, me tomé la pastilla y tomé mi bolso y salí de aquella habitación, al salir a la calle el aire, golpeó mi rostro. Ahora cómo iba a mirar a mi novio a los ojos.
Nada más de pensar lo que pude haber hecho o dicho se me revuelve el estómago. --¿Qué voy a hacer? --empecé a caminar sin rumbo fijo, cuando me di cuenta estaba parada frente al departamento de mi amigo, Paula.
Llamé, y segundos después la puerta se abrió, mi amiga me recibió con una sonrisa.
--¿Pero qué haces aquí? Deberías de estar durmiendo.
Fui directa con mi pregunta --¿Qué pasó anoche?
--Bueno, amiga estuviste bailando con el descosido de la barra y, después te fuiste con él --¿Te acostaste con él?
Ahí estaba la respuesta que había estado buscando.
--"¡Hay, por dios!" "¿Ahora como voy a enfrentar a mi novio?"







