Héctor permaneció en silencio durante varios segundos, hasta que por fin habló.
--Está bien, no puedo impedir que no vayas. Sé que de todas maneras irás.
Alma sonrió satisfecha. --Gracias Héctor. Después se dio media vuelta subió las escaleras, Héctor solo la observo.
Al día siguiente, después de dejar a Valeria en el colegio, Alma condujo, hasta el pequeño departamento donde había vivido durante los últimos años.
Necesitaba recuperar las pocas cosas que realmente tenían valor para ella.
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