Jared alzó las cejas, desconcertado, pero antes de que pudiera responder, Hayley carraspeó, arrastrando las palabras.
—¿Q-qué haces aquí, Evan? —balbuceó, tambaleándose hacia un lado. Su equilibrio era precario, y él reaccionó por reflejo, sosteniéndola antes de que cayera al suelo.
El pelinegro apretó los labios, luchando por mantener la calma. Su mirada pasó de ella al hombre que seguía allí, observándolo con una mueca de ligera diversión.
—Te llevaré a casa —declaró, su tono frío pero decidi