—Lo estoy...
—Han pasado tres días desde que hiciste la prueba y los exámenes de sangre, ¿por qué no me lo habías dicho?—preguntó Evan, su tono lleno de dolor y confusión.
—No sabía cómo... Sé lo importante que es para ti la empresa, y un bebé no significaría nada en comparación con el negocio—respondió ella, sintiendo cómo el peso de sus palabras la aplastaba.
—¿Por qué asumes que no es importante para mí nuestro hijo?—preguntó Evan, su voz se tornó intensa.
—Te escuché hablar con tu padre. Ib