.30.

—Claro —dijo Fernando con simpleza. No tenía ningún problema con eso. El trabajo era escaso a esas horas de la mañana. Eliza cerró los ojos derrotada, pues era claro que, al menos, si Fernando la dejaba, Sofía se saldría con la suya. — No hay mucho que hacer este día, además, hay algo que tengo que hacer. —Miró de soslayo a su esposa, quien captó perfectamente su mirada. Esto ya se estaba saliendo de control, estuvo a punto de decir que se iría también cuando Sol volvió a hablar.

—Estupendo, vá
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