Durante la semana siguiente, Héctor no volvió a aparecer. Cira soltó por fin un suspiro.
“Era obvio: nunca va a cortar del todo con Charlotte”, pensó. José casi la mata y, aun así, a Charlotte le bastaron unas lágrimas para que Héctor la consolara. “Ahora que ya me fui, seguro que no lo va a soltar tan fácil. Con que le llore un poco, él la perdona y listo”.
Que Héctor dejara de buscarla alegró a Nicolás, pero también le dejó un hueco raro: ya no tenía excusa para ir por ella y traerla del traba