“¡Cira ya sabe que el acta de matrimonio era falsa!”
A Héctor se le aceleró la respiración. ¿Cómo se enteró?
Un fogonazo de memoria: aquella tarde en la puerta, cuando Cira preguntó por el Registro Civil.
“¿Desde entonces ya sabía la verdad?”
Otros detalles empezaron a encajar: la llamada para “cancelar la boda”, su calma cada vez más fría, la forma en que lo empujó hacia Charlotte…
Héctor cayó de rodillas, desesperado.
Así que, una semana antes, Cira ya planeaba irse, y él—sin darse cuenta—dejó