—Héctor López, no pienso seguir dándole vueltas a esto. No me importa a quién amas hoy ni a quién quieres ayudar. Solo sé que ya no te amo. Y no me voy a casar con un hombre que ya estuvo casado. Deja de molestarme.
Colgó sin escuchar sus ruegos y lo bloqueó de inmediato.
A su lado, Sofía Benítez levantó el pulgar, satisfecha.
—¡Eso, Ciri! Contundente. A los patanes se les corta así.
—Por cierto —añadió—, tengo que pasar por la oficina. Nicolás Castillo viene a llevarte a mi casa. Si necesitas a