Mundo ficciónIniciar sesiónValeria no se fue a la mañana siguiente.
No porque no quisiera. Sino porque cuando bajó las escaleras con su maleta y Dmitri en brazos, encontró a Aleksandr durmiendo en el sofá de la sala. Había estado esperándola toda la noche.
Sus ojos se abrieron cuando la escuchó, rojos e hinchados. Se veía destrozado.
—Por favor —dijo antes de que ella pudiera hablar—. Por favor, no te vayas sin dejarme arreglar esto.
—No hay nada que arreglar, Aleksandr.
—Entonces cás







