La luz del atardecer se filtraba por los ventanales de la penthouse Volkov, tiñendo las paredes de un dorado intenso que contrastaba con las sombras alargadas. Valeria observaba el jardín desde la ventana de la habitación, acariciando distraídamente su vientre mientras contemplaba cómo los hombres de Aleksandr preparaban el espacio exterior para lo que él había llamado "una pequeña ceremonia".
Pequeña. Nada en la vida de Aleksandr Volkov era pequeño. Los preparativos llevaban tres días, y la ten