El apartamento estaba sumido en un silencio que solo interrumpía el sonido de la lluvia golpeando contra los cristales. Valeria observaba las gotas deslizarse por la ventana mientras acariciaba distraídamente su vientre. Cuatro meses. Cuatro meses desde aquella noche en la fiesta clandestina que había cambiado su vida para siempre.
El teléfono vibró sobre la mesita de noche. Un número desconocido. No necesitaba ver el remitente para saber quién era.
*"Edificio Mirador. Apartamento 1701. 9 PM. Ve