La casa segura estaba ubicada en las afueras de la ciudad, rodeada de bosque denso y silencio absoluto. Era uno de los refugios que Aleksandr mantenía para emergencias, un lugar que ni siquiera sus hombres más cercanos conocían con exactitud. Solo Dante y Viktor tenían las coordenadas, y ambos habían jurado con su vida mantener el secreto.
Valeria observaba por la ventana del segundo piso cómo las primeras luces del amanecer se filtraban entre los árboles. No había dormido. Después del ataque en