Mundo ficciónIniciar sesiónLos helicópteros de Viktor surgieron del horizonte como insectos metálicos hambrientos, sus ametralladoras ya escupiendo fuego antes de que el equipo pudiera dispersarse completamente.
El primer proyectil atravesó la tienda de comando con un sonido que Valeria reconocería en cualquier pesadilla: el silbido agudo del metal rasgando lona reforzada, seguido por la explosión sorda de equipos electrónicos destrozándose en mil fragmentos inútiles. La nieve siberiana se tiñó de rojo antes de que su cerebro procesara completamente lo que estaba sucediendo.
—¡Dispersión! —la voz de Aleksandr cortó el caos como un cuchillo, ronca y cargada de urgencia absoluta.
Valeria rodó hacia la izquierda mientras las balas trazadoras dibujaban líneas de muerte naranja sobre su cabeza, sus manos ya buscando el lanzacohetes portátil que había dejado junto a







