Mundo ficciónIniciar sesiónViktor supo que Aleksandr estaba vivo exactamente tres minutos después de la supuesta muerte, cuando uno de sus informantes en el aeropuerto reportó un jet privado despegando con destino a Suiza.
La información llegó mientras degustaba un brandy de cincuenta años en su despacho, contemplando las luces de Moscú que parpadeaban como estrellas caídas sobre el asfalto. No mostró sorpresa alguna. Simplemente dejó la copa sobre el escritorio de caoba y sonrió con esa expresión que sus enemig







