Mundo ficciónIniciar sesiónLos días que siguieron al ataque del intruso transformaron la casa en las montañas suizas en algo completamente diferente de lo que había sido. Las ventanas amplias que una vez habían ofrecido vistas panorámicas de los Alpes ahora estaban cubiertas con láminas de acero reforzado que se podían bajar con solo presionar un botón. La chimenea de piedra que había prometido calidez ahora escondía un arsenal de armas en un compartimento secreto detrás de los leños decorativos. Cada habitación, cada pasillo, cada rincón de lo que una vez había sido un refugio ahora servía un propósito táctico.
Aleksandr había pasado las primeras cuarenta y ocho horas haciendo llamadas constantes a contactos que había jurado no volver a usar jamás. Hombres cuyas voces llevaban el acento áspero de Moscú, de San Petersburgo, de ciudades donde la violencia era moned







