Mundo ficciónIniciar sesiónLos dos días que siguieron a la llegada del paquete fueron una lenta tortura de silencios y miradas evitadas, de conversaciones superficiales sobre el clima y los horarios de alimentación de los niños, mientras la fotografía de Nikolai permanecía sobre la mesa de noche de Valeria como un reproche silencioso. Aleksandr la había visto mirarla en las noches cuando creía que él estaba dormido, sus dedos trazando el contorno del rostro de Nikolai en la imagen con una ternura que hacía que algo se retorciera dolorosamente en el pecho de Aleksandr.
Pero no dijo nada. ¿Qué podría decir? ¿Que la amaba lo suficiente como para dejarla pensar en otro hombre, siempre y cuando regresara a él al final del día? ¿Que el silencio entre ellos se estaba volviendo más ensordecedor que cualquier grito? Las palabras se habían convertido en enemigos, en







