Mundo ficciónIniciar sesiónEl vehículo se detuvo.
Aleksandr tenía las manos en el volante, nudillos blancos, mirando por el espejo retrovisor hacia donde el cuerpo de Elena yacía inmóvil en la carretera.
—Aleksandr —la voz de Nikolai era tensa—. Arranca el vehículo.







