El enorme lobo modificado cerró la distancia en un pestañeo, buscando el cuello de la joven con su boca abierta. La masa de músculos oscuros tapó la luz rojiza del amanecer, proyectando una sombra pesada sobre la arena del foso. Sin embargo, Sia no se movió por pánico. Guiada por la percepción del espíritu de Valerius, que le transmitía la posición exacta de la bestia a través de los latidos del Cristal, la paria realizó un quiebre lateral mínimo, permitiendo que la mandíbula del monstruo pasar