86. Pagará por lo que hizo
El sonido del cerrojo retumbó dentro de la celda.
Lana dio un respingo ante el sonido repentino, no había escuchado que nadie se acercara a la celda. No había tenido tiempo de limpiarse el rostro, ni de ocultar el temblor en sus manos.
Sus ojos se alzaron cuando su aroma llegó a sus fosas nasales. Su olor entró primero que él.
Eryx llenó el espacio con su imponente cuerpo y su sombra cubrió el suyo.
No dijo nada al principio, pero sus ojos estaban fríos sobre ella.
Lana sintió que su corazón lat