85. Ocultando su aroma
Como había prometido, el Beta hizo que los machos se movieran de la celda.
Zoe entró deprisa dejando la bandeja a un lado sobresaltando a Lana quien por un momento la miró aturdida sin saber lo que pasaba.
—¿Zoe?
—No hay tiempo —dijo ella con voz agitada—. Te lo explicaré rápidamente.
Zoe se arrodilló frente a la cama donde estaba Lana y sacó de entre sus ropas una pequeña bolsita de tela apretada, como si fuera algo prohibido.
Lana la observó sin entender.
—¿Qué es eso?
Zoe tragó saliva porque