7. Su protector
Zoe sintió que su corazón se paralizó. Quería dar media vuelta y huir otra vez a su habitación pero sus pies no obedecieron. El aroma del Beta la golpeó como siempre, intenso, masculino, imposible de ignorar.
Ella tragó saliva consciente de que él podría notar su nerviosismo tragó saliva con dificultad tratando de reponerse.
Sus manos grandes aún la sujetaban por la cintura, impidiendo que cayera y el contacto aunque breve le quemó la piel.
Zoe, dio un paso atrás después de que él la liberara d