6. El deber del Beta
Zoe se precipitó a la entrada donde habían varias lobas esperando a los que llegaban.
—¿Ya llegaron todos? —preguntó ella sin aliento mirando a los machos que pasaban.
—Casi, dicen que varios machos volvieron con compañeras.
Zoe se congeló y tembló ligeramente tras escuchar aquello.
—¿Q-quiénes trajeron a s-sus compañeras? ¿Lo sabes?
Ella intentó inútilmente que no se notará su nerviosismo pero su tono solo atrajo la atención de las otras hembras, quienes la miraron con curiosidad y sospecha.
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