8. Posesividad peligrosa
Zoe en su día libre había aprovechado para escapar del bullicio de la casa de la manada.
Delia la concubina principal del Alfa Eryx la había arrastrado hasta allí con una sonrisa coqueta, ella era hermosa, segura, con curvas que hablaban de experiencia y poder.
—Necesitas aire, pequeña —le había dicho mientras caminaban—. Y algo más que estar encerrada sirviendo.
Ahora estaban descalzas en la orilla.
Delia llevaba un vestido ligero de tela vaporosa que se pegaba a su cuerpo con cada movimiento