5. No puedo imaginarlo con otra
Esa noche no durmió.
Cerraba los ojos y lo veía regresar con otra.
Una hembra fuerte, hermosa, suya.
Lo veía mirarla como nunca la miraría a ella y se torturaba con ese pensamiento.
Al día siguiente fingió que todo estaba bien, sonrió cuando debía ocupándose de su trabajo y de vez en cuando respondía en automático.
—Zoe, niña, ¿Qué te pasa? Pareces un fantasma —la voz de Livia la sacó de sus pensamientos.
Zoe enseguida sacudió la cabeza, fingiendo concentrarse en doblar un trapo de la cocina aun