43. Luchando por ellos
Zoe despertó en la oscuridad de su habitación, con un dolor punzante que le atravesaba la sien como si alguien hubiera clavado una daga allí.
Todo a su alrededor tardó varios segundos en enfocarse.
Primero escuchó solo un zumbido constante en los oídos, luego la sensación de la sábana ciñéndose a su cuerpo, el olor familiar a hierbas secas que siempre impregnaba su habitación.
El recuerdo de lo que había pasado recientemente la golpeó como un puñetazo reviviéndolo tan real, como si volviera