48. Necesito saber…
Caius sacó la hoja de un tirón seco y el prisionero aulló de nuevo, el cuerpo se estremeció contra las cadenas.
Caius arrojó la daga lejos y para sorpresa del macho comenzó a liberarlo, extendió la mano hacia las cadenas que sujetaban la muñeca derecha del macho. Con un movimiento seco y brutal, arrancó el grillete de la pared.
El hierro crujió, se dobló y cedió.
El prisionero cayó de rodillas, el brazo liberado colgó inerte, la sangre goteó de la herida abierta en el hombro.
Caius hizo lo mi