3. El calor de su cuerpo
DOS AÑOS DESPUÉS:
La vida en la casa del Alfa Eryx se había convertido en una rutina silenciosa para Zoe.
Como doncella, sus días transcurrían entre tareas domésticas, preparar comidas, limpiar las habitaciones, ayudar en la curación menor de heridas cuando los guerreros regresaban de patrullar.
Era un rol humilde, pero protegido, de hecho.
Varias veces habían insistido en que ella se dedicara a ser la curandera oficial y dejara de ser una doncella pero Zoe se negó.
Se sentía bien en donde e