135. Todo fue una mentira
—¡Ataque!
El grito hizo que el caos explotara de inmediato, las mesas se volcaron, las copas se rompieron, mientras sombras oscuras irrumpían desde las ventanas y entradas laterales. No eran meros intrusos, eran una fuerza organizada, moviéndose con precisión letal, como si hubieran esperado este momento exacto. Eryx reaccionó antes de que Lana pudiera siquiera girar la cabeza.
Su mano se cerró en torno a ella y la jaló contra su espalda con violencia controlada, cubriéndola con su cuerpo como