10. Intimidada con su presencia
La rutina de Zoe se había convertido en un ejercicio de supervivencia.
Cada mañana se levantaba antes del amanecer, con movimientos mecánicos. Las prácticas con su tutora curandera habían comenzado hacía tres semanas, tres días a la semana, la anciana llegaba con su cesta de hierbas y frascos y se instalaban en la pequeña sala para hacer medicina natural.
Zoe aprendía rápido.
Mezclaba infusiones para detener el sangrado de los machos o curar la plata, algunos cachorros también se enfermaban y l