El silencio que siguió a la revelación de Tiber fue un castigo más eficaz que cualquier ataque físico, la voz del traidor se había ido, pero sus palabras resonaban en la mente de Lía con la autoridad del destino ineludible: "Tu victoria en el Laberinto fue su éxito en la cosecha."
Lía permaneció inmóvil, su mano apretando el brazo de Aiden con una intensidad que casi rozaba el dolor físico, el Nivel Cinco de Agonía, el ruido blanco que emitía el Sensor Roto, se había transformado para ella en u