El Consejo de los Ancestros y el Silencio Expectante
La sala del Consejo, el corazón político de la manada de Aiden, era un espacio de ébano pulido y mármol gris, diseñado para intimidar, las paredes estaban adornadas con las estatuas de los Alfas Primigenios caídos, y el aire olía a incienso rancio y a la soberbia del linaje, sentados en semicírculo, en los asientos destinados a los Ancianos y los Alfas de Mayor Rango, se encontraba la Asamblea de Alfas, eran los guardianes de la tradición, lo