La Ciudadela de Hueso era el corazón de la Manada Colmillo de Acero, pero para Aiden, no era un hogar, sino un yunque, cada pasillo de piedra pulida, cada sombra proyectada por las antorchas humeantes, era un recordatorio constante de que su existencia no le pertenecía, pertenecía al linaje.
Recordaba el sabor del miedo, no el miedo físico de una pelea perdida, sino el miedo constante y latente de la decepción, era un niño de ocho años, pero sus manos ya estaban endurecidas por el entrenamiento