Cap. 75: ¡Amelia! ¿Es cierto que no sabes quién es el padre de tu hijo?
Lisandro entró a la empresa con paso lento, apoyado aún en el bastón que lo había acompañado desde el accidente. El eco de sus zapatos resonaba en los pasillos vacíos del piso ejecutivo, mientras los empleados se apartaban con disimulo a su paso, conscientes de su mal humor habitual. Él no se detuvo. Sabía exactamente hacia dónde iba. La sala de juntas.
Cuando abrió la puerta, la vio ahí sentada. Impecable como siempre. Berenice Elizalde, su madre, se giró con una media sonrisa.
—Vaya —dijo Li