Cap. 74: En busca de la verdad.
Teo entró a su habitación cargando a Mateo bajo el brazo como si fuera un peluche en vez de un robot con inteligencia artificial a medias. Cerró la puerta con cuidado y se dejó caer sobre su cama, exhalando fuerte. Luego se giró hacia la Tablet, encendió la app de videollamadas y buscó el contacto que tenía guardado.
El rostro de Mara apareció primero, con su cabello recogido en una trenza despeinada. Armando se asomó por detrás, comiéndose una galleta.
—¡Teo! —exclamó Mara—. ¡¿Estás bien?! Pe