Cap. 56: Vamos a salir de dudas.
El eco de los pasos de Amelia resonó en los pasillos blancos del hospital. Caminaba con el corazón en un puño, como si cada latido pesara más que el anterior. Avanzaba con el rostro pálido, los dedos temblorosos y la mente llena de imágenes que se negaba a mirar de frente.
Pero no fue la imagen de Lisandro inconsciente lo primero que encontró.
—¿Qué haces aquí? —la voz afilada de Berenice Elizalde se elevó como un látigo, deteniéndola a unos pasos de la sala de espera.
Amelia se quedó quieta. L