Cap. 187: Un amor inesperado.
Armando levantó las manos en señal de rendición, retrocediendo hacia la puerta con paso torpe.
—Yo mejor los dejo solos. Tengo que... preparar unas cosas para el viaje —dijo, desapareciendo por el pasillo antes de que Mara pudiera lanzarle su Tablet.
El silencio que quedó en el laboratorio era pesado, cargado de una electricidad que Mateo registró con una serie de luces amarillas intermitentes. Teo dio un paso hacia ella, ignorando la distancia de seguridad que siempre respetaba.
—Mara, esto no