Cap. 154: El último recuerdo.
Más tarde, mientras Lisandro ya estaba instalado en su oficina en Balmaceda Tech —habían pasado unas dos horas desde que dejó el aeropuerto, su teléfono vibró en el bolsillo.. Sacó el móvil y vio su nombre en la pantalla. Sonrió al instante.
—Hola, amor —dijo al responder, con la voz cálida a pesar de la preocupación que lo carcomía.
—Hola —respondió Valentina, suspiró al escucharlo—. Llegué bien. El vuelo fue tranquilo, pero... este bebé quiere comer de nuevo. —Sonrió.
Lisandro frunció el ceñ