Cap. 155: El último recuerdo.
Colgaron, y Lisandro se quedó mirando el teléfono, con una sonrisa que no se borraba. Canceló sus reuniones de la tarde y salió temprano. Llegó a la Academia de Liderazgo e Innovación para Jóvenes Genios con un ramo de globos con forma de robots un detalle infantil que compró de camino.
El auditorio estaba lleno de energía: niños corriendo con prototipos, padres charlando. Amelia e Iker estaban allí, con Dafne y Luis, los padres de Mara y Armando.
—Qué bueno que viniste —dijo Amelia, sonriend