Cap. 118: No ahora que teníamos una posibilidad...
Las sirenas cortaron el aire segundos después. Los bomberos descendieron de los camiones corriendo hacia la bodega mientras las ambulancias se abrían paso entre los curiosos que empezaban a acercarse.
Amelia intentó incorporarse, pero sus piernas cedieron de inmediato. Iker la sostuvo.
—Tranquila, tranquila… —susurró, aunque su propia voz estaba quebrada.
—¿Y Lisandro? —logró decir ella, apenas audible. —¿Dónde está?
Iker tragó aire, incapaz de apartar la vista del fuego que seguía creciendo co