Mundo ficciónIniciar sesiónEl Grupo Elizalde había sido vendido. Y nadie sabía a quién.
Berenice hundió las manos en su cabello perfectamente teñido, ahora con mechones sueltos, rebeldes. Llevaba así desde la madrugada. No había dormido. No había comido. No había llorado… porque llorar requería aceptar la derrota, y ella no había nacido para perder. O eso creía.
—No puede ser… —murmuró, por







