Nadine respiraba con dificultad, con jadeos de pánico, mientras salía corriendo del centro comercial. Abrazaba a Liam con fuerza contra su pecho, con sus bracitos rodeándole el cuello. Sentía su corazón latir con fuerza contra el suyo, reflejando su propio miedo.
Mientras se abría paso entre la multitud, la gente la miraba con curiosidad. Pero Nadine no se dio cuenta. Estaba demasiado concentrada en llegar al coche cuanto antes.
La suave voz de Liam, temblorosa por la confusión, interrumpió sus