Cuando llegaron al colegio Cataleya se sintió como un pez fuera del agua.
En aquel lugar habían personas muy bien vestidas y elegantes. Se notaba a leguas que se trataban de familias adineradas, personas influyentes que tenían el mundo a sus pies.
La jefa de estudios fue quien los recibió, mirando a Cataleya por encima del hombro.
—Señor Mattson, para nosotros es un placer recibir en esta institución el hijo de su sirvienta...
—El hijo de mi sirvienta no. —replicó Frank con autoridad. —Es e