—¿Cómo lo ayudaste?
—Bueno; a la semana de la llegada del nuevo, el idiota usó un pegamento transparente, ese que es para la madera, embardunó la silla y el pupitre donde este se sentaba; pero tuvo la mala suerte que lo vi cuando lo hizo, así que los dejé a él ya sus amigos que terminaran la tarea conforme los miraban desde la ventana de afuera del salón, cuando salieron, cambié de lugar el pupitre y la silla, los puse en el lugar del idiota; para que no me descubrieran y ni siquiera sospechen