Este día fue demasiado largo para mi gusto, y aparentemente parece no acabar. Hace media hora que Rachel está en mi casa, lamentándose por todo lo que pasó con su exmarido y dándome las gracias por el dinero que le di; Necesito que se vaya, quiero que me deje solo, no aguanto más su llanto.
—Ya Rachel, cálmate. Erik e Ian están por llegar, tienes que irte a tu casa —trato de razonar con ella.
— ¿No quieres que te vean conmigo? —pregunta sollozando.
—No es eso, solo...—suspiro. Sí, la verdad es