Lleva su mano por el interior de mis muslos hasta llegar a mi sexo, hace a un lado la tanga y mete dos de sus dedos en mi interior; me arqueo y él me besa para llamar mi gemido. Empieza a moverlo de manera circular y con su pulgar toca mi clítoris.
—Alex... Aquí no —jadeo, sin tener fuerza para separarme.
—Aquí sí —habla besándome el cuello, ignorando mi queja deliberadamente.
—¡Chicos, por favor, no quiero ver una porno en vivo y en directo! —grita Erik desde adentro, haciéndome tenso. ¡¡Mierd